Ernesto R. Hernandez.
1.- Escribe una entrevista ficticia a algún escritor venezolano de tu preferencia.
ENTREVISTA A ARTURO
USLAR PIETRI
(Caracas, 16 de mayo de 1906-Ibídem, 26 de
febrero de 2001), fue un intelectual, abogado, periodista, filósofo, escritor,
productor de televisión y político venezolano. En Venezuela ha sido
considerado como uno de los intelectuales más importantes del siglo XX.
¿Quién le enseñó el camino de la literatura?
En verdad,
mi educación fue muy mala, muy falla, toda en colegios públicos. Gracias a la
vida y la curiosidad, aprendí por mi cuenta.
¿Cómo fue su formación?
Mi
formación fue muy pobre. Crecí en una aldea. Mi primera apertura al mundo fue
cuando fui a Francia en el año 1929, cuando pude quedarme allá a lo largo de 4
años. La mayor parte de mi formación tuvo lugar en colegios públicos de poco
vuelo, y no fui un estudiante brillante, no, nunca lo fui.
¿Dónde estudió?
En 1912 fui inscrito en la Escuela
Unitaria que dirige Alejandro Alvarado, en mi ciudad natal, pero al año siguiente
fui cambiado para el colegio de los padres franceses, bajo la égida del padre
Benjamín Honoré. En 1916 mi padre es
nombrado Jefe Civil de Cagua y nuestra familia se traslada para vivir en
Maracay. Allí culminé la escuela primaria en la escuela municipal Felipe
Guevara Rojas. Luego fui inscrito en el
bachillerato en el Colegio Federal de Varones, en la misma ciudad. Hice lo
mejor que pude y tuve suerte de conseguirme algunos maestros muy buenos en
Maracay, entre ellos el bachiller Rodríguez López. Era un hombre muy valioso
que me enseñó mucho sobre el conocimiento de la naturaleza.
¿Terminó sus estudios en Maracay?
No. Primero
pasé seis meses estudiando en Valencia, en el colegio salesiano, interno, y
luego junto con mi familia nos mudamos a
Los Teques, en 1923, y estudie en el Colegio San José. Viví en Los Teques un
tiempo, porque sufrí un paludismo pernicioso que me iba matando, y el médico
recomendó aquel clima. Mis padres se mudaron para allá. Tuve una gran suerte:
mi padre y mi madre se ocuparon mucho de mí, fueron excelentes conmigo.
¿Cuándo culminaste tus estudios de
bachillerato?
En 1924, a
los 18 años. El mismo año soy admitido en la Universidad Central de Venezuela
para seguir estudios de Derecho. Comienzo mi vida adulta en Caracas, en la soledad
de las pensiones, ya que mis padres regresan de Los Teques a Maracay.
¿Cómo fueron tus años universitarios?
En junio de 1923 publico mi
primer cuento, El silencio del desierto en la revista Billiken y en octubre
retorno a Caracas a cursar Derecho, única alternativa para quienes tenían
vocación humanística o literaria, en la Escuela de Ciencias Políticas de la
Universidad Central de Venezuela. Como otros jóvenes provenientes de la
provincia, viví en pensiones durante los primeros años de estudios. En enero de
1924, la universidad expidió mi título de bachiller en Filosofía tras la
presentación de la tesis titulada Todo es subjetividad.
Mis años
universitarios son de intensa actividad: formé parte del Centro de Estudiantes
de Derecho y de la Federación de Estudiantes de Venezuela, para la cual
trabajaba como bibliotecario (1925), dicté mi primera conferencia titulada
Ideas sobre una morfología de la historia del Derecho (1925) y publiqué cuentos
en la revista La Universidad (1927); conocí a algunos de los futuros
participantes de los acontecimientos estudiantiles de 1928; trabajé como
escribiente en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil del Distrito Federal
(1926-1929) y desempeñaba el mismo oficio esporádicamente en el Congreso
Nacional. Como muchos jóvenes de mi generación, entré en contacto con nuevos
autores, corrientes literarias y de pensamiento, a través de la Gaceta
Literaria y la Revista de Occidente. Asistí a diversas peñas, medio por
excelencia de circulación de ideas, de comunión de aspiraciones, de contacto
entre nuevas y anteriores generaciones. En la tipografía Vargas -editora de la
prestigiosa revista Elite- me reuní con la nueva generación literaria, los
vanguardistas.
¿Cómo comienza su carrera literaria?
En 1930, el 5 de enero de ese
año publiqué el primer y único número de
la revista Válvula, en la cual escribí cuatro de los textos incluidos entre los
cuales el editorial Somos y el artículo Forma y Vanguardia, considerados como
las piezas programáticas del movimiento vanguardista; y en septiembre publiqué
mi primer libro de cuentos, Barrabás y otros relatos. El 29 de julio de 1929,
recibí el título de Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Central,
tras presentar una tesis titulada El principio de la no imposición de la nacionalidad
de origen y el 6 de agosto el de abogado, otorgado por la Corte Suprema del
Distrito Federal.
En 1931
publiqué mi primera novela, Las lanzas coloradas ―relato histórico situado
durante la independencia de Venezuela, la cual fue muy bien acogida y plantó el
comienzo de mi carrera.
¿Cómo fue su vida política?
En 1936, me volví muy activo en el
debate político con la muerte de Juan Vicente Gómez. En 1939, me convertí en
Ministro de Educación. Fundé el Partido Democrático Venezolano y fui diputado
del Congreso a partir de 1944. En 1945 fui nombrado Ministro de Relaciones
Interiores por el presidente Isaías Medina Angarita.
El golpe de Estado del 18 de octubre de 1945 me
obligó a abandonar el país y mudarme a Nueva York. Durante mi permanencia allí
di clases en la Universidad de Columbia. Cinco años después volví a Venezuela.
Entre 1950 y 1958 trabajé en la agencia de publicidad ARS junto a Alejo
Carpentier y como profesor de literatura en la Universidad Central de
Venezuela. Fuí elegido en 1958 senador por el Distrito Federal en las listas de
Unión Republicana Democrática, como candidato independiente. Me negué a militar
en los partidos AD, Copei y PCV, y me situé dentro de un espacio conservador y
liberal secular. En 1963, fui candidato por el partido Comité Independiente
Pro Frente Nacional (CIPFN), para la presidencia de Venezuela, pero fui
derrotado por Raúl Leoni.
¿De dónde surge su idea de «sembrar el
petróleo»?
El 14 de
julio de 1936 publiqué en el diario Ahora
un artículo titulado «Sembrar el petróleo». En ese artículo exponía la
creciente dependencia de Venezuela del petróleo y propuse que había que salir
de ese esquema. Declaré que había que utilizar el petróleo no para pagar más
importaciones, sino para buscar nuevas fuentes de ingreso para el país y crear
fuentes de producción que contribuyesen a un desarrollo sostenido.
En 1972, en
El Nacional y como contestación a Kenneth Clark que en su obra Civilization
convertida en serie por la BBC, dejó fuera de los creadores de la civilización
occidental a los países hispanos, publiqué «Los expulsados de la civilización»
lo que llevó a ganar el premio de periodismo hispanoamericano Miguel de
Cervantes (1973).
¿Cómo fue su vida en los medios, especialmente
en la televisión?
Fui una
figura muy familiar de la televisión debido al programa televisivo semanal
llamado Valores humanos, enfocado en la Historia y las Artes que comenzó a
emitirse el 25 de noviembre de 1953 en Radio Caracas Televisión (RCTV). En
Venevisión produje Raíces y Cuéntame a Venezuela sobre el devenir histórico del
país. En el año 1983 retorné a mi programa Valores Humanos, pero esta vez
producido por Venezolana de Televisión y transmitido por este último canal y la
Televisora Nacional.
¿Qué me puede decir sobre su vida personal?
Me casé en
1939, a los 33 años, con Isabel Braun
Kerdel, con quien que tuvo dos hijos, Arturo y Federico Uslar Braun. Una mujer
excelente. Una muchacha venezolana, de una familia muy tradicional. Siempre he
tenido una vida privada muy serena. Nunca he tenido una vida conflictiva en lo
personal. Mi vida ha sido muy clara, muy diáfana. Tuve la suerte de encontrarme
con mi mujer, que fue inmejorable, con ella no tuve nunca ni una discusión.
Tuve un
hermano menor, Juan, 19 años menos que yo, ya murió. Crecí como hijo único, y
eso me obligó a cierta soledad, a vivir mucho tiempo solo.
Toda mi
juventud fui fumador, pero lo dejé hace muchísimos años. He sido de muy buen
dormir. Nunca he tomado una pastilla para dormir, nunca en mi vida. Además,
toda mi vida he dormido siesta. Por lo general duermo una hora y media después
de almuerzo.
Yo no
lamento nada de lo que he hecho en mi vida, y esto es difícil decirlo. Siento
que hice lo más que pude dentro de lo que yo soy. Siempre me sentí con mucha
obligación con el país, no sé por qué.
Yo no soy
producto de ningún plan, de ningún proyecto que yo concibiera hasta ahora, fui
un producto de mi manera de ser, de mi manera de entender y de sentir, de mi
noción de lo que era el país. Yo creo que he sido uno de los escritores más
venezolanos que ha habido, preocupado por el país. Toda mi vida me he valido de
todos los medios, por ejemplo, la labor que yo hice con la televisión no la ha
hecho nadie en Hispanoamérica, divulgando conocimientos de una forma sencilla y
directa.
Uslar Pietri murió de un infarto agudo de
miocardio en su casa del sector de La Florida,18 Caracas, el 26 de febrero del
año 2001 a los 94 años de edad.
2.- Trata de identificar los recuerdos de infancia en la escuela y escribe todo lo que recuerdes de los dichos y refranes que más se utilizaban.
- ü Mas sabe el diablo por diablo que por viejo (tiene que ver con la sabiduría de la gente).
- ü Tarde piaste pajarito (Cuando un persona dice algo tardío que y no tiene valor).
- ü Aguila no caza mosca (Cuando consideramos un enemigo débil).
- ü De mosquito pa’rriba todo es cacería (todo en la vida se trata de la supervivencia, porque no hay un enemigo pequeño).
ü Chivo que se devuelve se esnuca (Cuando una persona toma una decisión y después no la realiza).
3.- Si tuviese que escribir un cuento: ¿Qué temas te gustaría desarrollar? ¿Qué región de Venezuela investigarías para relatar tu historia? ¿En qué aspectos pensarías para desarrollar tu imaginación e inspiración?
Desarrollaría un cuento sobre la muerte, Estos son lo muertos que salían en los camino del llano venezolano, donde existían diversos caminos de tierra donde habían arboles y sitios específicos del pueblo que las personas allí vivían le advertían, sobre todo a los visitantes cuidado con tal sitio que allí sale un muerto. Por lo tanto, seria una narración omnisciente con personajes bien definidos en el cuento, en un ambiente natural, historias reales contadas por nuestros antepasados que han ido pasando de generación en generación, estos hechos folclóricos aun no han sido escrito y la moraleja es que debes tener cuidado con lo que no conoces.
Muy Bien
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